Terraplanistas

Hoy en día la información nos sale por las orejas, hemos pasado del oscurantismo y del control de la información por unos pocos al extremo opuesto del espectro, ahora hay mucha más información de la que se puede procesar, tanta, que la mayoría no puede calificarse ni de información. Como efecto secundario tenemos un empacho de tantos datos, opiniones y propaganda que somos incapaces de digerirlos.

¿Tierra plana?

Una de las consecuencias más perversas de toda esta abundancia de datos es que se está produciendo un fenómeno muy curioso, a la par de aterrador. El sesgo de confirmación.

El sesgo de confirmación es la tendencia de una persona a favorecer la información que confirma sus suposiciones, ideas preconcebidas o hipótesis, independientemente de que éstas sean verdaderas o no. El otro día encontré un ejemplo evidente de este sesgo en el documental de Netflix, titulado en español «La Tierra es plana» y que termina cuando uno de estas personas intenta demostrar mediante un experimento sencillo que la tierra es plana… Y los resultados no son los que él espera. Aquí podéis ver el vídeo:

Bien, esto es interesante

¿Creeis que esta persona después de haber demostrado mediante un experimento que la tierra no era plana aceptará la evidencia…? Pues NO.

Seguirá, mientras le queden fuerzas, defendiendo lo plana que es la tierra y lo poderosos que son los que intentan ocultarlo. Aunque no se todavía cómo llegó a este estado, si que se que tiene amigos terraplanistas y que, al final, cuando se juntan unos cuantos con la misma opinión esta tiende a ser aceptada como «verdad» al margen de lo que dicte la realidad. Esto, desgraciadamente, está conduciendo a la humanidad en general a defender posiciones indefendibles solo porque su grupo de referencia lo tiene asumido. Pongamos unos ejemplos:

Cambio climático: ya nos lo decía el primo de Rajoy… Ya pueden darse la vuelta las estaciones, asarte en febrero o helarte en agosto que seguirán diciendo que no hay un cambio climático producido por el hombre.

Vacunas: a pesar de siglos de evidencia científica, de miles de millones de personas vacunadas y felices, de la erradicación de enfermedades mortales y de, en suma, crear una inmunidad global en muy poco tiempo, ellos se emperran en suponer que las farmaceuticas han comprado a todos los médicos del mundo para que nos envenenen a propósito. Si este movimiento continúa dentro de poco volveremos a la esperanza de vida de la edad media.

Homeopatía: ummmm, de verdad, de verdad, el agua con «cosas» en muy baja proporcion no cura nada, dejadlo ya.

Política: esta es la última frontera del sesgo de confirmación. Según el bando en que nos encontremos podremos suponer que hay conspiraciones del bando contrario casi en cada suceso cotidiano. Si eres de derechas y alguien te dice que habla catalán, ya estas autorizado a decir que es un indepe golpista e inventarte historias sobre la opresión de los Españoles en Cataluña. Y, lo peor, es que da igual que sea verdad o mentira, que te demuestre que es un firme defensor del castellano en las escuelas o que cree que lo que han hecho los partidos soberanistas es una tomadura de pelo… No pertenece a nuestro círculo y buscaré cualquier manera de demostrar que es mala persona.

Y el tema avanza más rápido de lo que se cree porque ahora es muy sencillo encontrar gente que piense como tu y aislarte del resto. Las redes sociales han conseguido compartimentar tanto las relaciones que ahora parecemos, como en las peĺículas de instituto americano, que tenemos que pertenecer a uno de los grupos cerrados o seremos criticados por tibios o anodinos… En fin, espero que esta tendencia no se extienda a los tecnólogos (AI si, AI, no) o a los cientíticos que son nuestra única protección contra la estupidez congénita que estamos desarrollando.