Un fin de semana de emprendimiento

En la anterior entrada: “Como pollo sin cabeza” nos quedamos el viernes por la mañana, después de haber estado en Salamanca y presentado a los posibles mentores de Madrid+d nuestro proyecto, alguno ya se iría a casa y esperaría al lunes para continuar, pero los “emprendedores”, o los pringados que nos autoexplotamos, tenemos otro concepto de lo que significa “día laborable” y resulta que habíamos sido seleccionados como semifinalista en el I certamen emprendedores que tendría lugar en Torrelavega este sábado y Domingo.

Dado que nos enteramos un poco antes de salir para Salamanca no teníamos planes para esto, pero convencí a Cristina para que me acompañase (y así hacíamos una escapada de fin de semana, que no hacemos desde tuvimos a los niños) y aunque a regañadientes finalmente accedió. El único problema es que tendríamos que salir un poco tarde el viernes (a eso de las 17:30) y eran como 5 horas de viaje para los más de 430km que nos separaban de la ciudad cántabra.

Así que, dicho y hecho, una maleta hecha a toda prisa, una reserva en el primer hotel recomendado en la web del organizador y, vuelta al coche… La verdad es que si no estuviese tan congestionado creería que estaba en el día de la marmota volviendo a Salamanca… Por suerte la carretera no tenía demasiado tráfico y casi todo el camino era por autopista, por lo que, aunque aburrido, el viaje transcurrió sin novedades.

El hotel era otra historia, estaba pegado a un centro comercial de los que ponen lejos de las ciudades y esta primera noche tardamos como media hora andando en llegar al centro de Torrelavega, como tampoco sabíamos donde cenar terminamos en una cafetería que nos dió una ración de alitas y unas patatas con salsas de extraño aspecto y sabor aún más curioso… Desde luego no figuraría en la guía michelín.

El día siguiente se presentaba intenso. Teníamos que exponer nuestro proyecto junto con otros 39 candidatos, a nosotros nos tocó la sesión de la mañana (podéis ver el video aquí) y después de la exposición (fuimos los ultimos de la sesión) recibimos nuestro diploma acreditativo.

La verdad es que había muchos y muy variados proyectos, algunos muy innovadores, otros muy comprometidos, algunos globales y otros locales, pero todos destilaban pasión y era una muestra muy buena de espíritu emprendedor puro. El caso es que terminadas las sesiones el jurado deliberaría por la noche, por lo que hasta el día siguiente no se sabrían quienes eran los finalistas… Así se aseguraban que todos estuviésemos al día siguiente. Ese día comimos en un mac donalds.

La cena de esa noche tampoco es que fuese memorable, porque decidimos quedarnos en el hotel para ver la final de la copa del rey y compramos algo de comida en el centro comercial (para algo lo teníamos al lado) y, además, el cansancio ya hacía mella y el resfriado seguía sin irse del todo (podéis comprobarlo en la voz que luzco en la presentación).

La final se presentaba en un formato “emocionante” la presentadora iría nombrando a los finalistas uno a uno y saldrían a dar un pitch de dos minutos y luego tres de preguntas, sin presentación y sin preparar. Tenéis el video de la gala completa aquí. El caso es que SÍ nos eligieron finalistas, salí a dar el pitch improvisado y aguantamos hasta el final de la gala. Desgraciadamente no nos dieron ninguno de los tres premios (ni el del público que se lo dieron a un simpático surfero que había inventado un capazo para secar el neopreno) y decidimos que ya era suficiente. Vuelta a casa.

La comida en la carretera tampoco es que fuese mucho mejor que el resto de comidas del fin de semana (Es muy dificil controlar lo que se come cuando estás en ruta) pero ya no había tiempo ni fuerzas para más. Desde el martes anterior que salí para Salamanca no había podido parar, los virus se habían hecho fuertes y tenía (tengo) todavía un oído congestionado.6 días sin parar ni un momento y lo que quedaba… La semana siguiente tengo que organizar la ronda semilla para NoMorePass y no me puedo permitir no estar al 100%… Seguimos.

Solo me queda agradecer de corazón a Cristina que me acompañase… No se si hubiese resistido el viaje sin ella y, además, así pudo ver un poco el loco mundo de los emprendedores en el que estoy metido. De verdad, gracias.