Contratos que matan startups

Montar una startup es una tarea dura, ingrata y llena de obstáculos. No es solo sacar de la nada un producto, buscar un equipo que te ayude a desarrollar el concepto encontrar el dinero donde no lo hay para conseguir complementar las necesidades del proyecto cumplir con las obligaciones legales y mantener todo a flote con tu empuje personal y con la ilusión que eres capaz de acumular, sino que, además, tienes que tener mil ojos, porque el “ecosistema emprendedor” está lleno de gente sin escrúpulos cuya única finalidad es hacer dinero a costa de ti… Como dicen en twiter, adentro hilo…

 

El año pasado coincicdimos en el madrid mobile startup con una empresa de marketing por internet que se llama “The cactus road” y sabiendo que esa era una tarea que tendríamos que hacer si o si para nomorepass nos guardamos el contacto para poder montar una primera campaña de prueba a bajo coste que nos permitiera empezar a medir los resultados de captación de usuarios que todos los inversores nos pedían, estamos hablando de noviembre de 2017. En enero volvemos a contactar y quedamos para una reunión (las agendas están muy apretadas) a principios de febrero, aprovechando que acabamos de constituir la empresa y ya tenemos un cif al que pueden facturar. De hecho hasta intercambiamos opiniones sobre posibles campañas en facebook que nos dan esperanzas de poder empezar pronto.

Llega el día de la reunión y resulta que “The cactus road” es una empresa que pertenece a un grupo más grande (kimia) que tiene otras compañías dedicadas a hacer y promocionar apps y durante la reunión nos dicen que NoMorePass no está todavía preparada para lanzarse al marketing y que nos proponen ayudarnos en mejorar la app con sus experiencias en el campo y que eso se puede hacer con un contrato de consultoría previo con “Tarkin Studios” que son los expertos… Todo esto en Gran vía 30 donde tienen dos plantas un montón de macbooks tirados por el suelo y hasta futbolín, parece que saben lo que hacen pero también parecen caros para poder permitirse todos estos lujos.

Dicho y hecho, pedimos una oferta de lo que podemos obtener con nuestros escasos recursos (básicamente el capital social que hemos aportado) y nos plantean un contrato de consultoría de 24 horas por 1920 Euros… A mi esto me parece una barbaridad y, de hecho, es básicamente todo el dinero que tenemos pero sabiendo que es una actividad imprescindible para el lanzamiento del producto les pido un aumento de horas (6 adicionales) y que me envíen el contrato para revisarlo.

Finalmente el 13 de marzo nos envían un contrato. La verdad es que es un contrato extraño donde no se compromenten a entregar nada (solo a trabajar ciertas horas sin que nosotros podamos saber quien ni cuando han trabajado ni para qué) e incluyen una renovación automática mensual… Clausulas todas ellas que, no solo son inaceptables, sino que incluso pueden ser abusivas. ¿Cómo puedes comprobar que recibes un servicio? ¿Cómo puedes controlar el gasto?

El 27 de marzo finalizamos las negociaciones sobre el contrato, con cierta insistencia por parte del CFO de Kimia en que mantengamos la clausula de renovación automática (esto no lo quiere discutir por mail y lo hacemos por teléfono) aunque accede a que se exija una comunicación escrita al finalizar cada periodo o se acaben las horas de trabajo para considerar la renovación. Siguen sin indicar ningún tipo de resultado a entregar porque “les deja en indefensión”… Bueno, sigamos pensando en que todos queremos lo mejor y, de todas formas, ya les he dejado claro que no tenemos más que para pagar el primer mes… Así que empezamos el trabajo para consumir esas horas del primer mes del contrato… El 5 de abril de 2018 recibe la última firma y el 1o de abril tenemos una reunión de “arranque” aunque sabiendo que no se va a poder hacer nada hasta que terminemos unos eventos a los que tenemos que asistir en las próximas semanas.

El 25 de abril les solicito una información para empezar con el proyecto (no les hemos pedido nada todavía y no parece que ellos estén haciendo nada en concreto)… El 27 nos envían un correo con dos documentos de menos de dos páginas con generalidades sacadas de la ayuda de firebase y facebook para configurar las librerías de la app (al menos no tenemos que buscar en internet). De ahí hasta el 3 de mayo nos elaboran una lista de eventos a trackear y nos envían un par de correos indicando como configurarlos.

El 9 de mayo me mandan una factura por la mitad del mes porque se supone que han trabajado 2 semanas (¿¿??) Les recuerdo que dos correos y una reunión no me parecen que cubran las 15 horas de trabajo que serían lo acordado para medio mes, ellos insisten que a pesar de tener una gran experiencia en estas cosas si que han tenido mucho trabajo interno para conseguirnos las obviedades que nos han enviado. Me recuerdan que tengo que dar el ok para el siguiente mes Y NO SE LO DOY, entiendo que hasta que no se consuman las horas del primer mes no empezamos con el siguiente (no se habla de meses naturales en ningún sitio).

En lo que parece un acto de, ¡por fin! trabajo en lo nuestro, el día 15 de mayo crean una serie de funnels (6 en concreto) y nos piden una reunión la siguiente semana para analizar los resultados. Reunión que tenemos el 21 de mayo y donde analizamos (que ellos nos dicen que no habían analizado antes) los funnels y nos recomiendan cambios a implementar en la imagen (ofreciendo ayuda de un diseñador suyo). Nos ponemos manos a la obra e implementamos todos los cambios… Desconocemos si Tarkin hace algo más con nuestros datos pero yo sigo convencido de que como no he dado el ok para el siguiente mes seguimos con el primer periodo de facturación.

En junio les mando un correo con una duda que me responden y convoco una reunión para el 15 de junio, que tenemos y donde se nos vuelve a dar algunos consejos, pero nada eleborado ni que hubiese requerido trabajo previo. Quedamos en tener una reunión para estudiar la monetización, reunión que se demora porque nosotros no tenemos tiempo.

Nos plantamos en el 5 de julio donde, con los ojos como platos recibo tres facturas de Tarkin que suman 5808 Euros !!¡¡ WTF Eran las facturas de dos meses y medio que habían considerado que debían cobrarnos… No se si recordartelo, pero lo que he puesto en los párrafos superiores es todo el trabajo que han hecho y… Si, yo creo que han cumplido las primeras 30 horas, pero ni he aprobado el segundo ni el tercer mes.

Hablo con ellos… Total, no podemos pagarlo, no tenemos dinero, esperando que se trate de un error, pero insisten en que no, que han hecho el trabajo (WTF según eso se han currado 75 horas de trabajo para cuatro hilos de correo, tres reuniones y dos copia-pega de internet) y que no van a anular las facturas…

Y así, amiguitos, es como las startup mueren a manos de aprovechados que solo están interesados en sacarte la sangre, sin avisar, a traición y suponiendo que no tienes ni puta idea de lo que se puede hacer en una hora de trabajo (cuanta más experiencia dices que tienes tus horas son más caras porque tienes que dedicar menos tiempo, no te equivoques).

En fin… Lecciones te da la vida. No tenemos márketing, la app sigue más o menos como estaba pero con indicadores internos que podremos usar (o no) en el futuro y la empresa en quiebra técnica si no recibimos inversión en los próximos días o nos hacemos un préstamo para pagar los macbooks y el alquiler de Gran Vía 30 de una empresa que, ni de coña, ha aportado valor por esa cantidad de pasta que reclama.

Desde luego, Kimia Group o Tarkin studios no saldrán nunca recomendados ni contratados por mi o por ninguna de mis empresas.

ACTUALIZACIÓN 25/07/2018: Después de llegar al acuerdo de que solo son válidas las dos primeras facturas y yo solicitar las evidencias del trabajo realizado para poder proceder al pago TARKIN me envía un burofax por medio de un despacho de abogados exigiéndome el pago de las tres facturas (incluso antes del periodo de pago oficial). Veo que ya no se ocultan, piensan sacarno la pasta y ya… Pero la guerra no ha hecho más que comenzar…

La tesorería y los abusones

Quizá debería poner por subtítulo “¿porqué todo el mundo se cree que pagar es opcional?“.

Imaginemos una supuesta situación… Yo, que soy un cliente cojonudo, me paso por una tienda de electrodomésticos, elijo la tele más cara de la tienda y decido que le voy a hacer el favor al tendero de llevármela a casa, aunque sea super-cara no pienso regatear… Le indico al vendedor que me la lleve a casa y hasta le indico la fecha y la hora a la que tendrán que pasarse a dejarla… ¿Tarjeta o efectivo? me pregunta el amable dependiente (quizá no recuerde que para esa suma de dinero ya no se puede pagar en efectivo, pero en fin…) y yo le digo: “Transferencia bancaria… a 45 días, solo pago a fin de mes, así que serán 55”.

Evidentemente no me dejarían salir de la tienda sin haber pagado, nadie acepta este tipo de pagos salvo que en lugar de una tele te hayan pedido un servicio profesional y en vez de ser un particular eres una empresa medianamente grande… No obstante, para seguir con el relato supongamos que hay confianza y el dueño de la tienda nos conoce y se arriesga a aceptar el pago, hace sus cuentas y por el margen que le deja este producto puede asumir los 55 días de retraso en el pago.

Llega el día 55 y el pago no aparece, el dueño de la tienda me pregunta y yo, como sorprendido, le digo… He tenido un problema al ordenar la transferencia, pero ya está arreglado…

¿cuando cobraré? nos pregunta el dueño de la tienda

Pues dentro de 30 días, claro, ya se ha pasado el día de pago de este mes…

¿Alguien se puede imaginar esta situación? Es más, alguien se imagina que el dueño de la tienda no amenace de muerte a toda mi familia si no le hago la transferencia en ese momento. ¡Qué día de pago, ni que día de pago!

El pobre hombre me ha pagado una tele y, encima, si me habla de malos modos siempre puedo amenazarle con devolverla ¡dos meses de tele gratis! Pero yo no soy así, sabemos que vas a cobrar… Pero cuándo ya es otro tema.

Pues esta situación es el pan nuestro de cada día de las pymes cuando hacemos trabajos o vendemos a las empresas medianamente grandes. En este país el tema de cumplir con los pagos en tiempo es algo opcional… Una pena que las nóminas de los trabajadores, el alquiler de la oficina, la luz, el agua, los consumibles y todo lo demás no se pueda pagar con la misma flexibilidad. Al final somos las pymes las que financiamos las grandes empresas.

La experiencia de cliente… Malos y buenos ejemplos: Apple y Banco Santander

Como mi máxima es siempre aprender algo aunque sea de situaciones ridículas, hoy he decidido tomarme mi nefasta experiencia en la tienda apple de xanadu como una lección de lo que no se debe hacer con un cliente y compararlo, sin que sirva de precedente, con otra buena experiencia de la semana anterior, la que tuvo el banco de Santander con una reclamación sobre su app de wallet. La otra opción era iniciar un flame contra apple o desahogarme escribiendo lo primero que se me pase por la mente y creo, firmemente, que ninguna de las dos cosas habrían ayudado a nadie.

Apple solo piensa en el dinero y, en lugar de mimar al cliente, le hace creer que es un privilegio para él que se le permita tener un dispositivo de su marca. Tanto es así que, a pesar de los precios prohibitivos y los exageradamente inconmensurables márgenes de la compañía hay gente que daría su brazo derecho por tener lo último y más caro. La verdad es que han creado una imagen de marca más parecida a los perfumes caros que a las novedades tecnológicas. No importa que los dispositivos sean técnicamente inferiores o que sus componentes no añadan nada al mercado actual, tiene una manzana detrás y eso ya nos da “caché” para presumir ante los demás y dejar claro el tipo de personas que somos (cada cual que se lo tome como quiera).

El caso es que, si como a mi, se te estropea el chip de video de tu carísimo portatil te cobran 700 Euros por cambiarte toda la placa, a condición de que ellos se queden con la vieja (en caso contrario te cobran 1500 Euros que es más del valor de segunda mano del portatil). ¿Para qué? Evidentemente para sacar otro chip del armario (no más de 30 euros) y meterlo en mi placa, con lo que consiguen otros 700 euros de beneficio con el próximo pringao al que se le estropee. La otra opción, si necesitas un mac, como es mi caso para desarrollar, empieza en 2000 Euros.

Pero, si lo que es peor, compras un iphone 6 de segunda mano, al que el antiguo dueño, incapaz de pagar los 89 Euros que pedían por una batería nueva y ante la mierda de batería que equipaban estos equipos, decide cambiarsela por otra, y tu, inocente, decides ir a la tienda apple para que te cambien la batería por una nueva (sin saber que tenía batería no-oficial) entonces llegarán en la tienda y te harán un corte de mangas

“Servicio denegado” por motivos de seguridad, sus técnicos, que solo trabajan con cosas que han sido compradas a apple, parece ser, se niegan a hacer el cambio (menos mal que no dejé la funda puesta o no habrían podído ni abrir el aparato sin tocar un elemento impuro). Eso si, me han hecho perder una mañanas completa yendo a diagnosticar, esperando tres semanas hasta que han tenido baterías y luego otras cuatro horas desde que dejas el aparato y salen a decirte que te vayas por donde has venido… Una experiencia de usuario “deliciosa” y que le recomiendo a cualquiera. No obstante ya que los problemas son de “seguridad” del personal de apple me ofrezco a comprar la batería y a instalarla yo mismo (solo soy ingeniero con 20 años de experiencia) y la respuesta es igual de gratificante: NO solo se las vendemos a distribuidores oficiales… Cosa que no tiene ningún sentido para aparatos que ya están fuera de garantía y sobre los que apple no tiene ninguna responsabilidad si funcionan bien o mal… Pero así se aseguran de que ellos tienen el control de las piezas y ellos deciden qué clientes tienen derecho a tener sus aparatos y cuales no.

En fin, que sigo teniendo que usar apple porque hay miriadas de snobs que siguen creyendo que porque les cobren 1000 euros van con un pepino en el bolsillo y tengo que desarrollar software para ellos, pero como cliente voluntario Apple ya me ha perdido.

En el otro extremo tenemos al Banco Santander, al que, tras dejar una opinión negativa de la app wallet al no poder pagar en un terminal con ella, se puso en contacto conmigo varias veces, tuve a un operador ayudándome a reinstalar y configurar la app para que todo estuviese correcto y, finalmente, hizo seguimiento de mi caso…Que todavía no se ha arreglado, pero en el fondo creo que se trata de un problema de actualización del sistema del teléfono y que tampoco pueden hacer gran cosa. Lo que si me han demostrado es que se preocupan por su cliente (aunque sea un cliente avanzado como yo, que da más problemas que beneficios) y me han ganado como usuario de sus apps.

Unas diferencias abismales, algo que aprender.

¿El emprendedor nace o se hace?

Esta es una de las preguntas que se plantearon en uno de los talleres de la aceleradora en la que estamos con nomorepass, la verdad es que la respuesta no es única, sino que varía en función del emprendedor, había quien estaba allí obligado, quien tuvo un tardío despertar o quien, como yo, sentía la llamada desde pequeño.

Al principio me pareció una pregunta tonta, incluso trampa, para obtener una respuesta “políticamente correcta” sobre el equilibrio entre los genes y la educación, pero a mi me sirvió para darme cuenta que, realmente, ahora estoy haciendo lo que siempre había querido hacer. Recordé que mi heroe de pequeño era el tio Gilito, el tío rico de los sobrinos de Donald y cuyas aventuras yo seguía avidamente en mis tiempos mozos leyendo tebeos “Don Miki.

Quizá lo que me atrajo al principio fue el hecho de estar “forrado”, pero recordando esta época lo que me atraía de este personaje no era el mucho o poco dinero que pudiese tener, ni sus problemas con los golfos apandadores, sino que todo lo que tenía lo había conseguido por sí mismo. Le costaba una enormidad gastar la más mínima cantidad de su inmensa fortuna y estaba siempre ocupado haciendo negocios, pero a mi me gustaba por que había ganado todo ese dinero por sus propios medios, siguiendo su pasión y siendo libre allí donde iba.

Si, quizá ese no era el personaje más popular de los de Disney, pero, oye, para mi lo era. No puedo releer las historias de mi infancia porque, como tantas otras cosas, desaparecieron de mi casa por arte de magia (o de limpieza, como diría mi madre).

Haciendo memoria, recuerdo que cuando me asaltó la fiebre por la informática, de la que todavía no me he librado, una de las primeras cosas “raras” que hice con mi CPC464 es crear un “banco” donde permitía a mis hermanas depositar su dinero y tener su propia cuenta bancaria… Creo que ya apuntaba maneras. También recuerdo que, al poco de cumplir los 18 años, impulsado por la misma fiebre emprendedora de mi ídolo de papel, creí necesario informarme de lo que se necesitaba para crear una empresa, todavía no sabía de qué, y mandé una consulta por correo a un organismo pùblico (no recuerdo cual) y de la que, para mi sorpresa, recibí respuesta en forma de un documento larguísimo con todas las opciones y trámites que tendría que realizar para crear una empresa… De hecho ya tenía hasta el nombre: “Illusion”. Pero como no tenía modelo de negocio y los trámites eran largos, tediosos y costosos ahí terminó mi primera etapa de emprendedor en ciernes.

Aunque cada vez me fuí imbuyendo más y más del espíritu de la informática, nunca abandoné mis tendencias emprendedoras. Admiraba y admiro a los grandes de la informática tanto por su destreza técnica como por la forma en que pudieron crear algo grande (yo siempre digo que quiero ser Wozniak en vez de Jobs, pero también reconozco que Bill Gates creó algo de la nada e hizo más por popularizar los ordenadores que cualquier otra persona). La vida, sin embargo, nos obliga a seguir caminos predeterminados. En el 96, cuando salí de la facultad no se me pasaba por la cabeza montar nada por mi cuenta, y fueron las circunstancias las que me obligaron años más tarde a montar mi primera empresa. Soy el único emprendedor de mis amigos de facultad, y probablemente, sea el que menos dinero gana y más tiempo dedica a su trabajo pero, oye, sarna con gusto no pica.

En fin, este no es un post para recomendaros que seais emprendedores, quizá lo que quería recordar es que para ser emprendedor hay que tener una vocación muy especial. Que no todo el mundo está preparado para los sacrificios y el alto coste personal que vas a tener que afrontar ante tu familia y amigos. Que muchas veces vas a querer tirar la toalla, rendirte ante las circunstancias y entregarte a un empleo estable, con jefe despótico y recompensas poco habituales, donde no se te pague por opinar y la proactividad te la tengas que dejar en casa. Y, finalmente, que sin el apoyo de tu pareja o hijos vas a estar muy jodido, así que piénsatelo muy bien antes de emprender un camino que puede que no te lleve a ninguna parte y que hará que propios y extraños te miren mal. Lo mio ya no tiene remedio.

Errores de gestión… Las empresas de becarios

Uno no deja nunca de aprender, sea de informática o sea de gestión, en este caso me toca hablar de una tendencia que se afianza día a día en las empresas de informática y de la que he tenido un ejemplo flagrante hace muy poco. La lección de hoy, queridos lectores, es que, nunca, nunca, nunca, hay que dejar que tu empresa sea solo un conjunto de becarios.

¿Son malos los becarios? Claro que no, seguro que en poco tiempo se convierten en unos excelentes profesionales. Con la guía adecuada, y aprendiendo de los profesionales de verdad, todos aprendemos y nos convertimos en profesionales, con poca experiencia, pero profesionales. Entonces, ¿porqué me quejo? Veamos el ejemplo.

Una startup de la que prefiero no acordarme, comenzó su andadura en un nicho de mercado en el que partía con ventaja. Sus socios eran lo mejor de lo mejor en sus áreas de experiencia. Unos provenientes de la parte académica, pero con experiencia en proyectos de investigación, otros con experiencia en el desarrollo de software a nivel profesional y un gestor que creía que sabía de todo que encontró el dinero y los inversores necesarios.

Como toda startup su obligación es focalizarse en su proyecto principal y quemar dinero hasta que consigue sacar al mercado su idea o se queda sin dinero. No obstante, por errores que no vienen al caso, la idea principal se marchitó y se lanzaron a intentar crear productos en mercados cada vez más abarrotados, donde no contaban con las ventajas anteriores y con el dinero ya mermado. En esas los socios más interesantes y menos comprometidos fueron abandonando el barco, o bien se vieron obligados a abandonar al no tener expectativas de obtener un salario digno (digo digno, no a la altura de sus méritos, que eso siempre es mucho más, pero, oye, estamos en una startup). Estas personas son reemplazadas por becarios de manera que, al final, solo queda un socio con conocimiento y experiencia y el resto que se limita a aprender lo mejor que puede intentando no romper demasiado.

Y el error principal viene cuando el gestor, en su afán por prolongar una agonía innecesaria, decide sustituir a este socio “excesivamente caro” por otras personas de un nivel muy inferior, sin capacidad de trabajo ni compromiso con la empresa pero obedientes y baratitos… El resultado, el de siempre, una mierda.

¿Puede una empresa sin conocimiento práctico, sin experiencia, sin foco y sin socios comprometidos trabajando en la misma triunfar? ¿puede acaso sobrevivir? A los ojos de quien solo mira números y no valora el trabajo real de ninguna manera es la consecuencia evidente, pongo dos por el precio de uno y gano en el cambio… ¿Ganar qué? Duplicas el numero de problemas, dilapidas el poco conocimiento que tenías y llevas a cero la confianza de los inversores en una empresa que se puede montar con cualquiera que pase por allí y que no premia ni valora experiencia ni conocimiento… En fin…