Hipocresía patria

Esta vez tengo que hablar de política, bueno, no, realmente no es política, pero estamos empeñados todos en “politizar” nuestras actitudes para buscar una “justificación” a lo injustificable… Esta semana he encontrado mucho cinismo y mucha hipocresía por las calles y por las redes de nuestro país, dejadme que os diga porqué.

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Me comentaban que en una conversación de peluquería, varias madres estaban echando pestes de los gastos que tenían que afrontar en sus colegios concertados, que si el uniforme, que si les obligaban a comprar los libros en un sitio determinado y no podían conseguir descuentos, que si el donativo “voluntario”… Llegando a decir que, “mira tú, en eso los públicos se organizan mejor con los pocos medios que tienen”.

Vamos a ver, señoras recién peinadas, los colegios concertados son un accidente de nuestra democracia. Se plantearon como una manera de asegurar la escolarización obligatoria en todos aquellos sitios donde no había todavía colegios públicos… Pero ahora estos concertados, en lugar de ir desapareciendo como debían y volverse a convertir en verdaderos colegios privados, se han convertido en un sumidero de dinero público y en una especie de “club selecto de todo a 100” para la clase media.

La mayoría de estos colegios, gestionados por religiosos o empresarios con pocos escrúpulos, tienen la obligación de dar la misma educación que los colegios públicos y reciben, a cambio, una cantidad neta de dinero que, ellos mismos, se encargan de decir que es menor (si no no tendrían razón ninguna de existir) y por eso tiene que financiar el resto de los costes con el dinero de los padres. De ahí a pensar que ese colegio va a ser mejor que el público hay un salto mental que no me atrevo a dar… Porque lo único que es diferente es la “exclusividad” del alumnado. Es difícil encontrar negros, gitanos, rumanos o cualquier otro tipo que no sea blanco-católico en los colegios concertados… ¿Eso como es posible? Pues haciendo trampas.

Los criterios de entrada en los colegios concertados están establecidos por ley y son muy similares a los de los colegios públicos… Eso si, los padres católico-blanco-piadosos no tienen ningún problema en “arreglar” sus papeles empadronando a los niños con los abuelos, haciendo una declaración del IRPF falsa (que ya se arreglará si eso con una complementaria), o incluso inventándose dolencias imaginarias para conseguir que su niño consiga una plaza allí… Y si se ha colado algún inmigrante, morenito o algún maldito ateo, ya se encargarán en el colegio de recordarle donde está y porqué ha de irse a la pública… En suma, actitudes todas muy cristianas y de buenas personas… De estos padres, ¿qué podemos esperar que sean sus hijos?

En segundo lugar, la hipocresía patria contra los refugiados Sirios… No deja de escucharse por ahí: “Que si quieres que vengan que les des tu casa, que mis impuestos no son para extranjeros, que si van a venir terroristas, que mejor que le demos las ayudas a nuestros parados!”

¡Por Dios! Estoy seguro que a un parado nuestro no le haría mucha gracia tener que deambular por varios continentes con su familia a cuestas, muerto de miedo por si te atacan o por si te pegan de patadas los reporteros para poder recibir las “explendidas” ayudas que se les ofrece en los países de destino. Vamos, que seguro que hay que inventarse una guerra e irse por ahí para vivir del cuento de las ayudas (nótese la ironía). Este tipo de gente es muy peligrosa, y lo peor es que se creen el mensaje (si hay que ayudar a alguien que sean a los nuestros) y no tienen ni la más mínima idea de lo que es pasar una guerra y tener que abandonar todo lo que tienes y a todos los que te importan para llegar a un país que te desprecia. ¿Seguro que los que están protestando por ayudarles lo hacen sabiendo lo que dicen o son proclamas políticas intentando meter el miedo y asegurar el voto en las próximas elecciones? Un poquito de por favor…

Impresión 3D: la adherencia

Una vez que conseguí que mi impresora 3D estuviese calibrada (el cabezal se movía paralelo a la cama en el eje X) y que empezó a escupir filamento a una temperatura adecuada, llegamos al siguiente problema… ¿Porqué no se me pega el plástico a la cama?

IMG_20150828_085400Es muy frustrante encontrarse con que el cabezal empieza a moverse de un lado a otro, escupiendo plástico y que, en lugar de quedarse en la cama enfriándose, se levante y se vaya a acompañar al cabezal en su viaje sin sentido… Y es ahí donde empecé a darme cuenta que cada cosita que quisiese hacer con esta impresora sería una prueba más en el examen del “impresor 3D”. Y ahora tocaba estudiarse el tema de la adherencia de la primera capa.

Evidentemente, cuando no te sabes la lección pasa esto:

Como resultado de mis indagaciones he conseguido averiguar varias cosas:

1.- Cada material distinto se pega a cosas distintas a temperaturas distintas. Mi impresora venía con una cama de aluminio a la que pegar una cinta, esto para PLA funciona, para ABS no he probado todavía.

2.- La cama se debe calentar para que el plástico se pegue mejor. En PLA no es necesario en teoría, pero en la práctica he conseguido muchos mejores resultados calentando la cama a 55º que dejándola fría.

3.- Puedes poner encima de la cama lo que quieras, pero asegúrate de tener algo que haga que el material se pegue. Muchas personas ponen un cristal o un espejo sobre la cama para tener una primera capa perfecta, pero ahí si quieres que se te pegue necesitas ponerle algo más (generalmente laca o pegamento)

4.- Todo lo que se pega se tiene que despegar, y cuanto más pegado está más difícil de despegar se hace. Tenéis que tenerlo en cuenta a la hora de retirar la pieza… Yo he tenido que despegar la cinta incluso para poder sacar lo que había impreso… No quiero saber lo que tienen que hacer los que imprimen con ABS y acetona…

5.- Antes de echarle la culpa a la adherencia de la cama vuelve a revisar la calibración, puede que tengas el cabezal demasiado alto o demasiado bajo y por eso no fluye correctamente el filamento.

6.- Prueba, prueba, prueba… Es lo que tuve que hacer, dado que la cinta que venía con la máquina no me convenció me decidí a probar todas las opciones posibles: me compré un cristal para recortarlo a mano (FAIL), compré cinta kapton, cinta de pintor del chino… Y lo que mejor me funcionó fue la cinta azul… En principio es una cinta de pintor normal y corriente (pero azul) que generalmente no se encuentra en ningún sitio, pero tuve la suerte de verla en el Bricor y ¡Bingo! es lo que estoy usando hasta el momento.

Y, al final, conseguirás que la primera capa se pegue (más o menos)… Así fue mi primera vez:

Y lo que veis en la foto superior tardó muchos días en salir de la impresora… Pero al final “me acompañó la fuerza”… ;-)

Más 3D: Calibración, esa palabra

Como ya os comenté en la entrada anterior: Entrando al mundo 3D a lo barato, ahora que dispongo del hardware necesario para imprimir en 3D lo lógico es que quiera imprimir algo. Es lo normal.

No obstante la tecnología actual, al menos la barata, no está preparada para usuarios normales, necesita de experimentados, atrevidos e incansables frikis que estén dispuestos a dejarse horas y horas hasta que esto empiece a funcionar. Una vez montada la impresora y comprobado que todos los cables estaban bien (probando a mover a izquierda y derecha, arriba y abajo, delante y detrás, etc.) lo que me pide el cuerpo es intentar imprimir algo.

Pero, ¡quietos ahí! no es tan sencillo como meter el filamento en el extrusor (¿se me nota ya el uso de la jerga 3d??) e instalar el programa en el ordenador (El Repetier-Host, por cierto, un trabajo excelente), primero hay que calibrarla.

¿Y qué significa calibrar una impresora 3D? Pues básicamente has de conseguir que el eje Z esté paralelo a la cama (debería estarlo con el suelo también, pero ya no puedes contar con que el suelo esté a nivel y la mesa ya ni lo esperamos) y que el cabezal de extrusión (el hotend en este caso) esté a la distancia adecuada de la cama en el momento de empezar a imprimir, porque una primera capa bien hecha es fundamental para que el resto de la pieza se construya adecuadamente.

Lo básico de como calibrar una prusa se puede ver en este video presentado por esta simpática moza:

Aunque no es mi misma impresora, lo básico si que coincide… Aunque no veas lo complicado que es conseguir que el cabezal esté a 0,2 mm de la cama en todos los puntos a la vez.

Después de intentar calibrar varias veces con el truquito de la hoja de papel, moviendo los tornillitos de la cama, moviendo el tornillo de ajuste Z e intentando intuir lo que era la distancia correcta me decido a imprimir de una vez…

El resultado: el esperado. La primera capa no se pega a la cama porque está demasiado cerca, demasiado lejos, porque el extrusor no está a la temperatura, porque el filamento no está bien metido… En fins! Una tarde muy entretenida, aunque finalmente conseguí algún sólido (que parecía más bien las columnas salomónicas del altar de la basílica de San Pedro) no fue hasta unas horas más tarde en las que conseguí algo que, por fin, se podía decir estaba correctamente impreso… Y fue esto (si, un poco friki si que soy):
IMG_20150818_194650Hasta aquí parece fácil y que hemos llegado a un final feliz, ¿no? Pues no… Os seguiré contando.

De nóminas y facturas

Hoy tengo que intercalar un post de “lloriqueo”… Id sacando la “buambulancia”, que empiezo.

Masthead-415x191-bills-paidIgual es una manía mía, pero tengo la mala costumbre de pagar por los trabajos que me hacen, o incluso los que no me hacen, puntualmente siempre que no tenga ningún problema que me lo impida por fuerza mayor. No es que sea un buen pagador, es que las deudas que se pueden pagar, hay que pagarlas… Y mucho más si es por trabajo que ya te han hecho.

Esa costumbre, sin embargo, no está muy arraigada en nuestro país (no puedo hablar de las costumbres de otros), donde el más listo no es el que más sabe, sino el que es capaz de engañar durante más tiempo.

El caso es que siempre hay clientes “listillos” a los que has de recordarles periódicamente que tienen que pagar una factura. A veces es poca cantidad y solo con el aviso es suficiente (y tampoco nos importa esperar), a veces son cantidades importantes y la falta de ese ingreso nos causa serios problemas financieros, y el aviso parece que es como el suave viento de primavera: se nota pero no molesta… Llegados a la situación en la que tenemos varias facturas impagadas de varios clientes por trabajos que ya se han hecho y se han entregado, ¿qué se puede hacer?

Pues la verdad, no lo se, a mi algún cliente me han llegado a echar broncas monumentales por recordar que lo de pagar a los proveedores no es un favor, sino una obligación, y que el tiempo pasa (si, el tiempo relativístico para pagar facturas es un invento muy nuestro, pero no existe). Claro, que el cliente/patrón que actúa así denota que no tiene el más mínimo interés en lo que le estás proporcionando. Eso, o que es una mala persona, que tiene algún problema que no nos quiere contar, o que, simplemente, está estirando los plazos para ver hasta donde eres capaz de llegar.

Callarse tampoco es una opción, siempre alguno de los listillos que ha dejado por meses sin pagar la factura te puede decir que “se me ha traspapelado, ¿porqué no me has dicho nada?” o espera a que se lo recuerdes para decirte lo mal que lo tienen y darte un nuevo plazo de pago… grrrrr.

Hay también un leve tufo sádico en algunos que disfrutan viéndote sudar la gota gorda para conseguir que te ingresen un dinero que ya te has ganado, dándole más valor a la parte que menos tendría que tener, el pagar efectivamente la factura. Pero es que no todo el mundo es masoquista y hay muchos que necesitan ese dinero para algo más que gastárselo en putas y alcohol…

En resumen: si eres de los que no pagan las facturas a tiempo, tu sabrás porqué lo haces, pero está muy feo. ¡Y lo sabes!

Y si, encima, esa factura corresponde a un trabajo de un autónomo (que sale mucho más barato que ponerle una nómina) que ha ido todos los días a tu centro de trabajo y esperaba cobrar la factura próxima a cuando cobran el resto de los trabajadores con los que comparte mesa, que sepas que está más feo todavía.

Entrando al mundo 3D a lo barato…

Hace tiempo que sigo la tecnología de impresión 3D y siempre he deseado tener una de esas maquinas que permiten “hacer sólidos los sueños”, se han oído tantas cosas de gente que se creaba cosas utilísimas con sus impresoras 3D que un gusanillo voraz anidó en mi mente y me repetía “quiero una”, “quiero una”… Pero el precio era demasiado caro para mi (y más en las circunstancias actuales). Pero, mira tu por donde, visitando una página de ecommerce china (aliexpress) me encuentro que ofrecen un kit para montarte una impresora 3D por menos de 300 Euros. ¿Será verdad?

Dicho y hecho, me envalentono y decido hacer el pedido, total, siempre he querido poder hacer prototipos para los aparatos que me invento… Y esta podría ser la oportunidad para ello. Hago el pedido un día 2 de Agosto y espero pacientemente… Dos semanas después una llamada desde la aduana me indica que ya está aquí el paquete y que ¡tengo que pagar 70 Euros de aranceles e impuestos!.. Umm, aún así queda mejor de precio que otros kits que venden aquí… Pago y recibo esto:

IMG_20150813_180211No parece demasiado, así que después de comer me voy a la oficina (es allí donde hice mandar el paquete) y me dispongo a hacer el montaje… Previamente me había informado en un par de vídeos de youtube (este y este) que me sirvieron bastante para hacerme una idea del montaje. Así que me pongo a desembalar y me encuentro esto:

IMG_20150813_183234Amén de la fuente de alimentación, la placa de control y el marco principal que no salen en la foto… Uff! me espera una larga tarde de trabajo.

Siete horas después (a eso de la una de la noche) ya he conseguido montarla completamente. La verdad es que es mucho más instructivo el vídeo que incluye el fabricante que los vídeos de youtube, salvo en la parte de conectar los cables que viene escondida en un archivo adicional (que encontré después de haber terminado el montaje). El caso es que queda así:

IMG_20150814_005029¡Vaya! parece que está cogida con pinzas… Pero bueno, lo importante es que funcione. Esa misma noche me atrevo a enchufarla y a probar a mover los ejes… ¡Y funciona! Vale ya tenemos impresora… ¿y ahora qué? Bueno, he perdido (si, perdido) como un mes intentando hacerla funcionar correctamente… En próximos post lo iré contando con más calma… Por ahora a disfrutar de la imagen de siete horas de trabajo.

Por cierto, el modelo exacto es una “Sunhokey Prusa i3 – modelo 2015” (os dejo el enlace a donde la compré yo).