Acerca de Jose Antonio Espinosa

Yo soy el que manda aqui... ¿Que pasa?

Baja de orange: Misión imposible

orange_logo-thHay ejercicios en la vida que alguien no debería afrontar, por su dificultad y por el poco beneficio que se obtiene de ello, como intentar abrazar a un león, robarle la gorra a un policía, intentar seducir a Kim Kardashian o darse de baja del adsl de orange. Todas son misiones casi imposibles y muy, muy ingratas.

El caso es que en mi casa soy cliente de Orange desde que era wanadoo, allá por el 2005, nueve años de fidelidad y de pocos problemas, pero el caso es que dado que no me pueden ofrecer más ancho de banda contraté la fibra de ono (aunque con sus problemillas que ya contaré) y ahora me quedaba lo “más sencillo” que es dar de baja el servicio de ADSL de orange que, por el momento sigue instalado aunque ahora el teléfono me venga con la fibra debido a que tengo splitter. He ido posponiendo lo de la baja porque me gustaba saber que tenía una línea de backup, pero ahora ya no es económicamente viable, por lo que me decidí a solicitar la baja.

Primer intento: 1470 me sale una señorita que me indica que debo llamar al 900901332, llamo a ese teléfono y una tal Diana me indica que al tenerlo a nombre de mi empresa me pasará con otro operador, me pasa y éste me indica que debo llamar al 900901217 donde una señorita de nombre Laura me indica que me va a pasar con Jon que, a su vez, me indica que me va a pasar con el departamento de gestiones especiales y que espere. 20 minutos después Jon me dice que están todos ocupados, que llame más tarde… ¡Leche! menuda operadora de telecomunicaciones que no puede comunicar con sus clientes.

Segundo intento, vuelvo a llamar al 1470 donde me aparece Gloria que me vuelve a indicar que llame al 900901217 donde, ¡por fin! me atiende Lucas que, por su voz de vendedor de seguros, ya podía augurar que ¡claro que sí campeón! me la iba a intentar colar. Muy amable él intenta venderme opciones, le indico que no, que solo quiero cancelar la línea y que aunque sepa que les da mucha pena que me vaya, no hay móviles ni nuevas líneas que les vaya a contratar… ¡Que solo quiero dar de baja una línea! Después de otros 20 minutos entre espera y chorrada en los que, lo único que se me ocurre, Lucas estaría tomándose un café, porque la gestión que yo tenía que hacer se solucionaba en 2 minutos me suelta que tengo que mandar chorrocientos papeles suplicando y justificando mi decisión a un apartado de correos y que “ya si eso” ellos lo darán de baja en un momento dado.

En ese momento ya me tocan las narices, y le pido que me de una baja inmediata en 48 horas desde ese momento, que es cuando lo he solicitado, y él me suelta que si, que el matasellos dirá la fecha, que no me preocupe… Pero, oiga, yo contraté esto telefónicamente debería poder darlo de baja igualmente, nada, nada, me da un número de baja y a confiar en que correos, su departamento de documentación y su buena voluntad funcionen como deben para “solo” cobrarme unos cuantos días de más.

En suma, he hablado durante más de una hora con Diana, Laura, Gloria, Jon, Lucas y dos personas más que no recuerdo para que, al final, sean ellos los que deciden cuando y cómo me dan la baja del servicio (si me la dan). Sin embargo, si dejas de pagar una cuota aunque no quieras o no te den el servicio, te meten en un fichero de morosos y te mandan la carta de un abogado… ¿Cuando comprenderán las empresas de este país que los clientes no salen de los árboles y que si les tratas bien igual vuelven?

El empoderamiento de los lectores

obreroEn un mundo como el nuestro, donde todo se sabe y donde es más sencillo que nunca moverse de profesión (o irte al paro directamente), donde se promueve el emprendimiento y donde la información está al alcance de todo el mundo todavía hay algunos que piensan que se vivía mejor en tiempos de los gremios medievales.

En esos tiempos (seguro que no tan felices), el conocimiento sobre cómo hacer algo pertenecía a un pequeño grupo, no tanto por deseo, sino por las circunstancias, y los maestros pasaban ese conocimiento a los oficiales y aprendices y sólo había los aprendices necesarios para cubrir las necesidades concretas del área de influencia del maestro. Era un esquema sostenible en el tiempo, cerrado completamente al exterior y muy, muy gregario. Para un gremio el control del producto era parte importante de su poder. Los estándares de calidad y el precio eran decididos solo entre los miembros del gremio. Los gremios consiguieron equilibrar la oferta y la demanda a través de la anulación de la competencia. En realidad su único objetivo era asegurar el bienestar y continuidad del gremio y no pensaban nunca en los “clientes” ya que estos estaban cautivos y no tenían otro sitio donde satisfacer sus necesidades.

Y evoco ahora mismo a los gremios medievales, sabiendo éstos fueron abolidos y sustituidos por el libre mercado, donde el bienestar del productor se supedita a la de los clientes y la sostenibilidad se cambió por el crecimiento. Todos salimos ganando un poco con esta abolición, los productos se abarataron y la competencia inició una espiral de avance tecnológico que nos ha traído hasta la actualidad (con todas sus necesidades de regulación y control inherentes) donde los clientes son los que determinan qué quieren, cuando lo quieren y qué precio están dispuestos a pagar. Pero parece que no todos los campos se libraron del gregarismo.

Revisando conversaciones de diferentes “Editores” digitales se ve que su mayor queja consiste en que “no se valora la calidad” y que los lectores están adquiriendo demasiado poder para decidir qué se publica y cómo. De hecho, como guardianes de la pureza editorial se preguntan, ¿Qué lector queremos para nuestros ebooks? o afirman “El empoderamiento del lector… echaos a temblar”. De sus conversaciones de extrae que el mayor problema para hacer una edición buena y de calidad es… ¡¡El lector!!.. Pues andamos bien, si el único que mete dinero de verdad en esta industria (el resto solo se reparte ese dinero, mejor o peor) es el principal problema de la edición digital ya podemos ir echando el cierre. Si lo que es de calidad o no viene determinado por el tipo de letra y las herramientas utilizadas para generar el ebook más que por el contenido y por lo adaptado a los gustos y capacidades del mercado creo que hay una parte del análisis que no ha sido hecha adecuadamente.

Igual es que se necesitan nuevos editores o procesos editoriales más adaptados a los clientes finales que a los atavismos de otros tiempos y a la (justificable) búsqueda del preciosismo de los profesionales actuales. ¿Nos montamos un gremio?

Ver para creer…

Hoy voy a ser críptico, casi misterioso… Una forma rara de volver a escribir en el blog. Pero de siempre mi blog me ha servido para desahogarme de todas esas pequeñas cosas que van dinamitando tu día a día y que, peor todavía, cercenan la pequeña esperanza que me quedaba de que el ser humano tuviese sentido común… El caso es que no puedo (todavía) decir cual es el objeto de mis desvelos, por lo que simplemente me limitaré a quejarme en genérico… Igual alguno se siente identificado.

Políticos: ¿para qué?

En mi vida he necesitado muy poco tener contacto con políticos, además, generalmente era para temas que nada tenían que ver con la política y si con la gestión de lo público. En fin, que otra vez me ha tocado lidiar con uno… Con el resultado esperado. No voy a decir quien es ni de que color son sus siglas (en el fondo da igual). Pongámonos en situación:

Necesito algo, que debería estar disponible en mi ciudad, y decido pedir ayuda al representante de la ciudadanía (sic.) que está al cargo… Primero, no hay forma de localizar a dicho representante. Lo intento por twitter, que tan buen resultado me ha dado con las compañías telefónicas y, ¡bingo! aparece para decir que no hay problema, que faltaría más, que ya está hecho.. Me pasa un número de teléfono y un mail… ¿solucionado? Nada, peor que al principio. El teléfono no lo cogen nunca, los correos no los responden y en twitter ya no nos hacen caso… ¿Cambio de parecer? ¿treta? No lo se, pero digno cabezón el mío, decido seguir hasta el final, acoso a su secretaria, molesto a su jefe y, al fin, tres semanas después nos conceden audiencia… Con otra persona que no tiene nada que ver, que hace la deferencia de atendernos sin tener nada que ver y que después de mucho mirarlo decide derivarnos a otra persona que, al intentar hablar con ella dice que no sabe nada del tema… ¿incompetencia? ¿maldad? No lo se, pero haciendo el trámite por mi cuenta y sabiendo que voy a pagar en dos días ya tengo el tema solucionado… Políticos, ¿para qué?

Nunca confíes en los intelectuales

Si, reconozco que me he pasado, la frase anterior no es del todo cierta, pero se ajusta un poco al siguiente evento que me ha tocado las narices (y para ser lunes todavía la tengo a prueba de todo).. Por resumir, si alguna vez quieres ayudar a un intelectual, intenta que sea postrándote de rodillas, ofreciéndole el dinero sin condiciones y avergonzándote de hacerlo. Ellos serán muy dignos en cogerlo con una mano y escupirte mientras repiten “esto es muy comercial, no quiero mezclarme con nada similar”. Da igual que lo hagas sabiendo que ambos ganan con la transacción, la mujer del cesar no solo debe parecer casta sino que debe ser castradora para todos los que no sean el cesar (joder, se me ha pegado lo de intelectual)… Pero bueno, buenas palabras, quedamos como amigos y no se te ocurra acercarte de nuevo diciendo que has puesto pasta… Si dices que es amor verdadero nos acostamos sin pensarlo, pero si propagas por ahí que tu pagas la cama no te quiero ver ni en pintura… Menos mal que el mundo está lleno de gente que sabe que las cosas cuestan dinero y que el agradecimiento no significa “venderse” barato aunque se crea uno que es la “elite” de esto.

Y sabéis lo bueno de este post… Que como solo hablo mal de gente (y mi yo bueno no soporta que alguien hable mal de nadie) intentaré enterrarlo en el “fondo de armario” escribiendo muchos más post (y así conseguiré volver a escribir un poco más a menudo). No hay mal que por bien no venga…

¿Imprimes…?

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Encuentra las diferencias…

Vamos a hacer un esfuerzo de imaginación entre todos… ¿Alguien puede encontrar las diferencias entre las imágenes que pongo en la galería de abajo (pinchar para ver cada una en grande)?

No miréis mucho más, la única diferencia es que el logo de BiblioEteca ha desaparecido en una de ellas (y la resolución que ha bajado, pero eso es secundario). Y, ¿a santo de qué este ejercicio de observación? Pues a que la viñeta original la publicamos en Enero en el blog de biblioeteca:

Y la segunda me la he encontrado hoy navegando por facebook en una conocida red de lectores (o eso dicen ellos). El caso es que no han tenido ninguna vergüenza en eliminar el logo de una empresa que puede ser su competencia y poner la foto en su muro:

Yo, ya cambiaría el título de su foto y lo cambiaría por “Los ladrones de viñetas”… Ya les he avisado de que está mal lo que hacen (solo pedimos que mencionen el origen), a ver qué nos responden (es difícil presumir que sea un error, pero excusas más chungas hemos oído).

ACTUALIZACIÓN 5/03/2014
Al final parece que han reconocido el error (ellos lo llaman error) en Facebook y han borrado el post original y han subido ya la viñeta original.

Ver aclaración.

Luego de hacérselo notar en twitter me responden esto:

Aunque se lo tengo que aclarar, claro…

Y dan por zanjado el tema…

Pues eso, si ellos ya lo dan por zanjado no hay más que hablar…