¿Por qué odio a los consultores?

En mi vida laboral he sido casi de todo, desde programador básico (incluso introductor de datos) hasta product manager o technical manager (estos cargos dichos en inglés siempre suenan mejor). A lo largo de estos años he descubierto una manía personal que he mantenido incluso siendo consultor:

“Odio a los consultores”

Particularmente creo, sin profundizar demasiado en el concepto, que lo que me gusta de los ordenadores es que funcionan, que son útiles y que la gente los utiliza para hacer su vida mejor. Por eso, entre otras cosas, me dedico a la informática. Desde el primer día hace más de 25 años en que escribí mi primer “Hola mundo” en mi Commodore vic 20 me di cuenta del infinito potencial de estas máquinas y cómo yo podría ayudar a hacer cosas útiles.

Decidido a conseguir exprimir el máximo a los ordenadores me matriculé años después en la facultad de informática y, mejor o peor, consideré que la licenciatura me permitiría hacer más y mejores cosas… Y me lancé a la vida profesional.

En una multinacional encontré que el puesto preferido (después de gerente o jefe de división) era el de consultor. Pero ¿qué hace un consultor? y lo que es más ¿para qué sirve un consultor? Vayamos por partes:

Un consultor (del latín consultus que significa “asesoramiento”) es un profesional que provee de consejo experto en un dominio particular o área de experiencia, sea contabilidad, tecnología, ley, recursos humanos, medicina, finanzas, relaciones públicas, comunicación u otros.

Así pues, los consultores son aquellos a los que los clientes que ignoran algo van a pedir ayuda. El trabajo observado de los consultores consiste en:

  • Averiguar lo que el cliente quiere obtener
  • Averiguar lo que el consultor no sabe pero que el cliente cree que sabe
  • Obtener toda la información sobre lo que otros consultores han dicho a otros clientes
  • Escribir un documento con todo esto más lás palabras más populares de las empresas del ramo y de las búsquedas en google
  • Presentar el documento como si fuesen ideas propias obtenidas por la amplia experiencia en el campo del cliente.
  • Cobrar y dejar al cliente a su suerte

Muy bien, una descripción bastante cercana a la realidad general de los consultores, pero ¿qué diferencia a los consultores en tecnología (o IT) de los demás? Pues que saben menos que otros ya que las tecnologías que tratan o son muy nuevas o son demasiado complejas para que puedan dominarlas. Por tanto: ¿qué hace tan deseable ser consultor? Podemos resumirlo en una sola frase:

“El papel lo resiste todo”

No recuerdo quien fué el primero que usó ese término, pero si sacamos del ámbito literario inicial la misma encontramos una traducción muy adecuada al trabajo de los consultores tecnológicos. La consultoría no requiere que funcione, ni siquiera que sea buena. El informe del consultor puede resistir los elementos con suma facilidad. Aquí tenemos lo que suelen decir las empresas consultoras cuando los resultados obtenidos de aplicar su consultoría no son los adecuados:

  1. El responsable de la implantación no conocía la tecnología lo suficiente… (Vamos, como ellos, pero con la obligación de dar resultados la percepción del cliente cambia).
  2. La tecnología evoluciona muy rápido y no se pueden preveer todos los cambios a medio plazo (vamos, que algo se les pasó y no lo quieren reconocer).
  3. No existen sinergias en la empresa para llevar a cabo los cambios organizativos inherentes al cambio de tecnología. (Esta es buena, porque significa que el consultor debe decidir cómo se organiza la empresa y, si no, sus resultados no valen).
  4. Los plazos del proyecto exceden el TTM (Time To Market) expresado en el informe. (Vamos, que los resultados del informe pueden caducar en cualquier momento, si lo combinamos con el #1 y #2 resulta que los informes de consultoría están blindados por pronto y por tarde).

Hay muchas más razones, pero no voy a ponerlas todas aquí, el resultado de una consultoría es algo que, a diferencia del código, no necesita ser probada, ni validada, ni siquiera demostrar que funciona y, desde luego, no requiere mantenimiento, cada informe de consultoría es un mundo en sí mismo y no se puede contratar una actualización, siempre hay que contratar un informe nuevo. De aquí se deduce lo siguiente:

“La consultoría no da ninguna garantía”

Si desarrollamos un programa, un sistema o cualquier otra cosa en informática siempre se nos exige un plazo en el cual subsanar errores, instalar correctamente y hacer que el cliente se sienta cómodo con nuestro producto, es el plazo de garantía. Sin embargo, por el axioma de que “El papel lo resiste todo” la consultoría nunca da ese periodo de garantía. El producto obtenido es un conjunto de documentos, bien encuadernados y presentados que deben ser admitidos por el cliente sin ninguna poibilidad de garantía en los resultados. Esta situación hace que no haya consultor malo, sólo clientes difíciles (si no han tragado con todo lo que les han contado a la primera).

Para terminar, como resumen, dos anécdotas vividas en primera persona que expresan mejor que nada lo que son los consultores:

Hace años, mi empresa había vendido una implantación de procesos de negocio a otra compañía que iba a empezar sus operaciones dentro de dos meses y que necesitaba urgentemente controlar sus sistemas de provisión de servicio y gestionar los procesos del personal asignado al mismo (suena consultor ¿no? ). El caso es que nos habían prometido que tendríamos los procesos modelizados cuando empezasemos el proceso ya que una gran consultora había sido adjudicataria de un contrato por un importe el doble de lo que ibamos a cobrar nosotros en hacer los sistemas para que les indicase cuales debían ser los procesos a seguir. De acuerdo a eso, eliminamos la fase de requisitos y análisis y ofrecimos prácticamente solo implantación.

Después de desplazarnos a la ciudad del cliente (a 600Km de nuestras oficinas), convocamos la reunión de arranque del proyecto donde nuestro generente nos presenta al cliente y dice que tiene mucha prisa por volver (¿?) a la oficina a terminar unos asuntos pendientes (!!) con lo que nos deja tirados cual colilla usada en menos de media hora. En esa reunión nos indican quien iba a ser el responsable del prouyecto y nosotros, lo primero, le pedimos el resultado de la consultoría que nos iba a servir de base a todo el desarrollo… Amablemente nos pasa un documento de +200 páginas para que nos lo revisemos y quedamos para el día siguiente ya en una reunión de trabajo.

Al día siguiente nos reunimos en exclusiva con el responsable del proyecto, ya con el documento de la consultora totalmente empoyado y listos a fijar los plazos de implantación y todas esas cosas que necesitamos los desarrolladores. Entramos en el despacho, nos sentamos y la primera frase que suelta, poniendo la mano sobre el informe es:

¿lo habeis leido? Pues ya podeis olvidarlo, porque vamos a hacer otra cosa….

¡Manda huevos! según parece los consultores habían escrito lo que les convenía (básicamente un cortar-pegar de un análisis de procesos de otra empresa levemente parecida) y no se parecía en nada ni a los procesos que querían llevar ni a lo que era físicamente posible en ese momento.

Moraleja: la consultora ganó una pasta limpia y nosotros perdimos un montón de pasta por hacer bien su trabajo desde el principio teniendo en mente que finalmente esto tenía que funcionar.

Y ya para terminar… Tuve una entrevista con un socio de la consultora internacional más importante del mundo y esta persona, que por otro lado no hizo más que mantener un profundo silencio hasta que yo hablé, ante mi pregunta ¿cual sería mi trabajo en esta empresa? que hice pretendiendo que me explicara, de una u otra manera, esas interesantes cosas que hacen los consultores me respondió: “crear valor al cliente”.

Inmediatamente vi que mi futuro no estaba en esa empresa donde no sólo no sabían describir cual era su trabajo sino que incluso utilizaban una frase vacía de marketing para reclutar a sus trabajadores. Bien traducida es: “me da igual lo que hagas siempre que facturemos nuestras horas al cliente y éste crea que obtiene algo”

Por eso, entre otras cosas, prefiero hacer cosas que funcionen y ODIO A LOS CONSULTORES.